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sábado, 27 de febrero de 2016

Curso urgente de política para gente decente - Juan Carlos Monedero [ePub]


Curso urgente de política para gente decente, de Juan Carlos Monedero, autor de obras como La transición contada a nuestros padres o Conversación entre Julio Anguita y Juan Carlos Monedero, es una propuesta de diálogo para construir lo que ahora nos parece inimaginable. Una herramienta para lograr un verdadero cambio social. Una escritura clara y directa que desvela, punto por punto, las claves para entender las políticas económicas y sociales, y participar activamente en ellas. Incluye tareas y acciones concretas para practicar política en el entorno más próximo. Juan Carlos Monedero es el referente intelectual para las plataformas de acción social, está en contacto directo con los jóvenes universitarios y participa en numerosos foros y asociaciones ciudadanas. Además, es una figura reputada, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid, asesor político de izquierdas (ha sido asesor de Hugo Chávez y de Gaspar Llamazares), ha desarrollado su labor en diversos países. En paralelo a su actividad académica, ha desarrollado una intensa labor profesional como asesor político, observador internacional en elecciones en diversos países, y ha sido responsable del equipo español del Banco Central Europeo para el estudio y seguimiento de los efectos de la implantación del euro en España. Ha publicado numerosos artículos, libros de ensayos, y colabora habitualmente en prensa y en tertulias políticas en diversos canales de televisión. Curso urgente de política para gente decente está clasificado en la materia teoría política. Vivimos un momento en el que se ha generado inquietud social, hay preocupación por la pérdida de derechos, ganas de cambiar las cosas. Toda esa energía no encuentra una vía para focalizarse en cambios y acciones concretas.Curso urgente de política para gente decente es un instrumento de acción que ofrece tareas prácticas, maneras de encauzar toda esa inquietud y reacción social a diario, en el entorno más próximo. Debemos encontrar a los demás para pasar de la perplejidad y la inquietud a construir lo que ahora nos parece inimaginable, a dedicar parte de nuestro esfuerzo a marcar los rumbos comunes, a imaginar cualquier cosa y hablarla con los demás para hacerla posible. Hace falta un curso de política urgente para lograr entre todos una vida decente.

Descargar: Curso urgente de política para gente decente - Juan Carlos Monedero

lunes, 28 de septiembre de 2015

El mono disidente que se negó tajantemente a abrazar el capitalismo y dio un portazo cuando abandonó su jaula. [extracto]



Un experimento atribuido al polémico psicólogo norteamericano Harry Harlow cobró fortuna en las explicaciones sobre los procesos de adquisición de cultura. En el ensayo, cinco macacos encerrados en una jaula. En el centro, una escalera y encima de ella, manojos de plátanos. En el techo, una sospechosa manguera. Cuando el primero de los monos subió por la escalera a por el botín, una ducha helada cayó encima de todos los macacos. Como esto ocurría cada vez que alguno pretendía subir por la escalera, los monos decidieron golpear al atrevido que, por hacerse con un plátano, generaba la ira divina del castigo colectivo. En el experimento, uno de los macacos abandonaba la jaula y era sustituido por otro ajeno a la historia. El recién llegado, al ver los suculentos plátanos se lanzaba raudo escalera arriba. Antes de que llegara a alcanzar el premio veía cómo sus cuatro compañeros de jaula le propinaban una paliza. El recién llegado no llegaba entender qué demonios ocurría. Sólo conocía el mensaje: no subas por la escalera a por los plátanos o vas a recibir una golpiza.

En el experimento, un segundo macaco era sustituido y, como era normal, el nuevo se lanzaba hacia la escalera a por el manjar. Para sorpresa de los investigadores, el mono que no había recibido la ducha de agua fría pero sí los golpes se unía a la tunda que daban al nuevo invitado. Así hasta completar la total sustitución de los macacos. Al final, ninguno de los habitantes de la jaula había recibido nunca la ducha de agua helada, pero todos participaban puntualmente en el vapuleo que recibía cada mono recién integrado. Es probable que el último macaco golpeado mirara a sus cuatro compañeros preguntándoles por qué le estaban pegando. Los monos a su vez se mirarían entre sí sin tener una respuesta —nunca habían recibido la ducha de agua fría—, pero algo sabían sin fisuras: «Esto es lo que hay, así son las cosas aquí desde siempre, no pretendas venir con nuevas reglas.» Cuatro macacos, no sabían por qué, golpeaban al ignorante que se incorporaba al grupo y pretendía hacer lo más lógico: coger las bananas. Sólo quien, llegado el caso, ignorara ese aprendizaje lograría la libertad para el grupo y, además, el alimento.

¿Cuántos aspectos de nuestra vida son normas aprendidas sobre las que no nos preguntamos? Aún más: normas aprendidas capaces de frenar nuestra inquietud erótica ante lo novedoso, lo diferente, lo extraordinario, lo no escrito. Como explica Lakoff, siempre percibimos la realidad encuadrada. Y, fuera del cuadro, la excesiva libertad nos abruma.

El sistema capitalista se caracteriza por que los medios de producción son privados. No hace tanto tiempo, el grueso de la humanidad era dueña de sus propios medios. La desposesión y la expropiación de tierras a gran escala crearon las bases de acumulación que iban a construir un sistema que lleva diez siglos desarrollándose, que tuvo dos siglos de auge y lleva casi otro de declive. Por si no bastara expulsar de sus tierras a los campesinos, se hicieron leyes de pobres y vagos para obligar a todo el mundo a entregar su jornada a los dueños de los medios de producción. La esclavitud y las guerras hicieron el resto. Se entregó al cruce de la oferta con la demanda qué producir y a qué precio (cosas de las que en algún momento se había encargado la Iglesia) y las crisis regulares que sufre este sistema se explicaron como naturales o se achacaron a las interferencias del Estado. Y se fue normalizando que todo pudiera convertirse en una mercancía que generara a alguien alguna ganancia en un mundo guiado por la competencia.

El sistema lo construyó un centro y lo exportó a sangre y fuego a la periferia. Repartió algo de juego, pero se quedó con el monopolio, como cuenta Samir Amin, de las cinco joyas de la corona capitalista: el monopolio de las tecnologías (el centro ve con malos ojos que otros tengan satélites o servidores de Internet); el control del acceso a los recursos naturales en cualquier rincón del planeta (ven con malos ojos que los pueblos defiendan su agua, sus riquezas, su biodiversidad); el control del sistema financiero global (ven con malos ojos que se creen bancos del sur o formas financieras desconectadas del centro), el control de los medios de comunicación y las redes informáticas (ven con malos ojos que se creen agencias de noticias alternativas, que la red sea libre, y se les inyectan los ojos en sangre cuando los Manning, los Assange o los Snowden descubren sus tropelías), y el monopolio de facto de las armas de destrucción masiva (no ven con buenos ojos que otros países se armen, aunque Estados Unidos corre con el 25 por ciento del presupuesto internacional de gasto en armamento).

No es extraño que las grandes revueltas contra el modelo se hayan hecho en nombre de la lucha contra el imperialismo y de la superación del modelo económico: la Revolución rusa, la Revolución china, la descolonización africana y asiática, las revoluciones cubana y nicaragüense y, ya en la actualidad, los procesos de Venezuela, Ecuador o Bolivia. El sistema capitalista, recurrentemente, tensa la cuerda y sólo se ha roto cuando se ha convocado a los pueblos a construir otro modelo menos dañino. El problema es que, ese tira y afloja siempre puebla la historia de muchos cadáveres.

El marco de la democracia liberal y de la economía de mercado es el único sancionado por la academia, los partidos, los medios, las iglesias y el sentido común de la época. Fuera de él, ruina, abismo, castigo. ¿Quién va a querer subir a por los plátanos? Arrancar la manguera puede ser una primera decisión. Buscar a los responsables de los experimentos, otra. Por fin, desmantelar los falsos argumentos. Dime quién te insulta y te diré quién eres. Cuando ladren, podremos decir eso de que cabalgamos. Salir de la jaula dando un sonoro portazo.

Extracto del libro: Curso urgente de política para gente decente - Juan Carlos Monedero.


Video: 5 monos - Como crear la mentalidad de las masas.



lunes, 21 de septiembre de 2015

Extracto del libro "Curso urgente de política para gente decente."


La gente decente que está harta pero no quiere ventajas sobre sus vecinos, la que no quiere ni vivir en la derrota ni triunfar por encima de nadie. La que se llena de coraje y dice que no cuando lo fácil es decir que sí o abrazar alguna explicación que nos tranquilice. La que aprende a no tenerle ni miedo ni recelo a la política porque entiende que la política somos, sobre todo, nosotros. La que se refleja en el espejo de lo que nos emociona por esa generosidad que rebrota cada vez que hay una desgracia, la que se desespera porque se siente cansada, la que no entiende qué hemos hecho para merecernos esto pero no está de vuelta, mucho menos antes de haber iniciado el viaje. Gente decente que quiere vivir una vida decente. Y en estos tiempos, otra vez sombríos, no le dejan.
- Extracto del libro "Curso urgente de política para gente decente."

domingo, 23 de agosto de 2015

Curso urgente de política para gente decente - Juan Carlos Monedero [PDF Descargable]



Tiempos de inquietud social, donde gente de todas las edades ve amenazada la democracia mientras palabras como «injusticia» o «impunidad» se convierten en cotidianas. Gente que sale a manifestarse, que participa en plataformas, una ciudadanía indignada y exigente que se niega a que la resignación triunfe. Una desbordante energía que no encuentra cómo salir de la fragmentación y convertirse en voluntad política de transformación.

Descargar: Curso urgente de política para gente decente - Juan Carlos Monedero

sábado, 8 de agosto de 2015

Disfraces del Leviatán - Juan Carlos Monedero [PDF Descargable]


En el siglo XVII, Hobbes escogió la imagen del Leviatán, un bíblico dragón marino, para representar a los Estados absolutistas. Hoy, tras el paréntesis del capitalismo organizado, convivimos con un nuevo monstruo, el neoliberalismo, escondido bajo el disfraz del mercado omnipotente y el mito del consumismo. Como un nuevo sentido común, se alimentó de la falta de credibilidad de las alternativas. Un Estado al servicio del beneficio privado fue su celador. Bajo ropajes democráticos, regresó la violencia y la exclusión de otras épocas. Pero el Estado sólo es un reflejo de los conflictos sociales. Una sociedad diferente termina expresándose en un Estado diferente. La América Latina en transformación es un ejemplo de avance. La Europa estancada, su elocuente negativo. Si el neoliberalismo utilizó la palanca del Estado para hacer jirones sus ropajes sociales, se trata ahora de recuperar el control estatal para que el pueblo, consciente y empoderado, se haga con las riendas de su camino político, sin olvidar que debajo de los disfraces del Leviatán siempre está, en cualquier caso, la realidad del poder.

Descargar: Disfraces del Leviatán - Juan Carlos Monedero